En ocasiones, los tratamientos oncológicos pueden generar efectos adversos en el paciente que pueden repercutir en su calidad de vida, ya que éstos no solo destruyen células cancerígenas, sino que también dañan tejido sano de nuestro organismo. Uno de los más frecuentes y más visible es el daño que se le produce a la piel: pérdida de elasticidad, picor, escozor e hipersensibilidad son algunos de los síntomas que un paciente oncológico puede padecer, y muchos más agudos si se trata de zonas con la piel más fina, como es el caso de la mama.

Hasta ahora, las formulaciones que se han utilizado para paliar los efectos adversos de un tratamiento oncológico han ejercido una acción sintomática, pero no se han formulado para reparar el tejido dañado ni acelerar el proceso de regeneración cutánea. Hablamos de los clásicos antisépticos, humectantes, corticoides, antihistamínicos y analgésicos de aplicación tópica, como son las cremas de lidocaína o urea.

Por el contrario, la nueva tendencia es recuperar la medicina tradicional para reparar la piel, ya que los productos de origen vegetal contienen compuestos químicos que son biológicamente activos.

Para mejorar el nivel de hidratación de la piel, se utilizan extractos de plantas ricas en fitoceramidas y en ácidos grasos esenciales, tales como el aceite de jojoba, de cártamo o de semillas de uva. Las fitoceramidas reemplazan las ceramidas perdidas en la barrera lipídica como consecuencia del tratamiento oncológico y recuperan su función principal: controlar la transpiración de agua del interior y proteger los Factores Naturales de Hidratación que se encuentran dentro de los corneocitos. Por otro lado, los ácidos grasos esenciales, además de otras funciones, ayudan a reestructurar la barrera lipídica impidiendo la pérdida de agua y forman parte del proceso de regeneración de la membrana celular.

Para aliviar la sensación de dolor e inflamación, algunas especies de plantas contienen activos antiinflamatorios, analgésicos y antioxidantes: fenoles, flavonoides y fitoesteroles. Éstos, mediante diferentes mecanismos de acción, controlan los procesos de inflamación, oxidación celular y dolor. Ejemplos de esto son la camomila y el Ginkgo biloba, muy utilizados en formulaciones de función calmante.

En la medicina tradicional, siempre se han utilizado compuestos de origen vegetal por su gran capacidad de cicatrización y regeneración cutánea. El Aloe vera y la Centella asiática, por ejemplo, estimulan la síntesis de fibras de colágeno. También existen otros mecanismos de regeneración cutánea, como el de la rosa mosqueta. Su aceite es conocido por su riqueza en ácidos grasos esenciales poliinsaturados, que juegan un papel importante en la regeneración de la barrera lipídica dañada.

Debido a la pérdida de la integridad de la piel por efecto del tratamiento oncológico, se favorece la entrada de microorganismos que pueden causar infecciones. Con motivo de dejar a un lado los antisépticos tradicionales, se utilizan aceites esenciales, ya que uno de sus efectos farmacológicos más conocidos es la acción antimicrobiana.  Los productos que más se utilizan son el aceite de romero, el de árbol de té y el de eucalipto, entre otros muchos.

Una correcta regeneración de la piel es esencial para mejorar la calidad de vida del paciente oncológico. La piel nos protege de la radiación solar y de invasiones patógenas, impide la evaporación del agua del interior y, sobre todo, protege nuestros órganos vitales. Cualquier fallo en la reepitelización puede causar la pérdida de la función protectora de la piel y, por tanto, la pérdida de la protección de los órganos, deshidratación e infecciones. Además, la piel es nuestra carta de presentación ante los demás y, debido a las lesiones y quemaduras que se pueden crear, surgirá un cambio de apariencia en la piel que puede limitar al paciente oncológico social y psicológicamente.

Artículo completo:

Miren Izaguirre, Edorta Santos Vizcaíno1,2, Aiala Salvador1,2, Amaia Esquisabel1,2, José Luis Pedraz1,2, Rosa María Hernández1,2, Manoli Igartua1,2
1NanoBioCel Taldea, Teknologia Farmazeutikoko Laborategia, Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV/EHU), 01006, Gasteiz.
KOSMETIKA ONKOLOGIKOA: kimioterapia eta erradioterapiak larruazalean eragindako efektu desira gaitzak eta hauek tratatzeko konposatu naturaletan oinarritutako formulazio berriak
(ONCOLOGIC COSMETICS: undesirable effects caused by chemotherapy and radiotherapy in the skin and new formulations to treat these disorders)
http://www.ehu.eus/ojs/index.php/ekaia/article/view/17837/15667

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