Ni ponerse al sol 5 horas seguidas con aceite como hacían nuestras madres, ni tenerle un pánico irracional como si fuéramos vampiros. El sol puede ser nuestro amigo, de hecho la falta de vitamina D (vitamina que fabricas naturalmente si te da la luz solar)  puede ser un problema de salud. Así que, hoy queremos darte las claves para que la relación entre tu piel y el sol sea sana, beneficiosa, sin peligros y sin miedos.

Conoce tu tipo de piel

Es difícil dar consejos que sean válidos para todas las personas, y en este caso todavía debemos especificar más, ya que no es lo mismo tener una piel blanca y delicada que morena o negra. Cuanta más pigmentación tiene la piel, más protección natural tiene, aunque eso no signifique que debamos descuidarla. Por eso es importante que conozcas tu nivel de tolerancia y fototipo.

Cuándo

Parece obvio pero a muchos cuando llega el verano se nos olvida todo. Las horas centrales del día hay que evitarlas y aprovechar para ir al chiringuito o dormir una siesta (que tu piel también agradecerá) ¿A qué llamamos horas centrales? Desde las 12:00 y hasta las 16:00 es lo que recomiendan desde sanidad evitar, aunque nosotras te diríamos que tu siesta dure un poquito más y no te dejes ver hasta las 17:00-18:00.

Cuánto

Según tu fototipo de piel podrás estar más o menos tiempo expuesto al sol sin quemarte, siempre con protección, eso sí! Todos  sabemos el tiempo aproximado que tardamos en quemarnos cuando no nos hemos puesto protección, si este tiempo son 10minutos, multiplica este tiempo por el factor de tu protección solar o SPF, esto te guiará un poco

Si eres por ejemplo de fototipo I, no deberías darte un baño en la playa por ejemplo sin camiseta y nunca más de 10 minutos seguidos.

Además, el tiempo de exposición al sol deberíamos ir aumentándolo gradualmente. Así nuestra piel se irá acostumbrando progresivamente, consiguiendo tener sus propias defensas. Siempre usando la protección adecuada, preferiblemente en movimiento y nunca más de media hora al día.

Elige un protector natural de amplio espectro que te proteja de los rayos UV-A y UV-Bprotector solar natural

El sol emite distintas radiaciones que van desde los rayos infrarrojos (IR) hasta los rayos ultravioleta (UV), pero no todos nos llegan por igual ni nos afectan de la misma manera. Nuestro protector  Soleá con protección alta SPF30 de amplio espectro frente a radiaciones UVB y UVA está formulada  con filtros 100% minerales (no nano) y vegetales como son el olivo y el karité. Además está enriquecida con frambuesa y regaliz, ambos potentes antioxidantes que ayudan a frenar el envejecimiento cutáneo. El hecho de que nuestros filtros sean físicos y no químicos hacen que nuestra protección sea apta para pieles sensibles, como las de los niños.

Hidrata tu cuerpo y tu piel.

De la misma forma que debes beber mucho agua, tu piel también necesita hidratación. Debido a la exposición solar y las altas temperaturas, la piel suele tener una mayor tendencia a la transpiración y a la pérdida de agua, lo que produce deshidratación. Por ello, es conveniente reforzar la hidratación durante esta época. Puedes hacerlo, por ejemplo, incorporando el Fluido facial ácido hialurónico, granada y uva  dentro del ritual de tratamiento diario. Ya sabes que cualquier actividad al aire libre requiere una buena hidratación, tanto por dentro como por fuera.

Y antes de exponerte al sol…

Por si te cabía alguna duda, los productos con alcohol, como perfumes y desodorantes no son buenos aliados de tu piel. Y menos todavía si vas a estar bajo el sol del verano. Evítalos, ahora más que nunca, porque podrían salirte manchas oscuras en la piel, muy difíciles de eliminar a posteriori.

Otros protectores que no debes olvidar

¿Más protección? Sin duda, no hay que olvidarse de 3 partes de tu cuerpo que necesitan una ayuda extra, tu cabeza, tus ojos y tus labios. Así que vayas donde vayas, no olvides, gorro, sombrero, pamela o gorra, unas buenas gafas de sol y un protector labial, natural ¡por favor!

Por cierto, tu pelo también puede perjudicarse con los rayos ultravioletas, y más cuando está mojado. Así que al contrario de lo que pueda parecer, cuando más necesitas ese sombrero es cuando acabas de salir del agua.

Los alimentos imprescindibles

antioxidantes naturales

Los alimentos que nos ayudan a tener un bronceado saludable son los que contienen betacarotenos, los cuales encontramos en las frutas y verduras de color amarillo, naranja y rojo, como la frambuesazanahoria, la cereza, el melocotón o el tomate. ¡Aprovecha las frutas y verduras de la temporada! No hay nada mejor.

Aplica el protector solar de forma abundante.

La eterna duda es cuánta cantidad de crema tenemos que aplicar, ya que si aplicamos poca cantidad, el índice de protección solar SPF se reduce. La recomendación experta es unos 7 gramos para el rostro y unos 35 gramos para el cuerpo. Pero como seguro que te quedas corto, y la extiendes sin parar, te recomendamos que repitas la aplicación cada dos horas y cada vez que te bañes.

No te olvides hidratarte después del sol

Aunque te dé pereza, es fundamental para que la piel recupere la hidratación, suavidad y flexibilidad. Conseguirás calmar la piel y si además incluye activos calmantes como el Aceite corporal de Hipérico y Caléndula  ,ayudarás a tu piel a repararse.

Así que ya sabes, tanto si lo que te gusta es relajarte al sol, hacer deporte en la playa o en la montaña o no te queda más remedio que correr tras los niños en la piscina queremos que sepas que también puedes beneficiarte  de  las excelentes propiedades del sol  sin perjudicarte. Feliz verano!!

 

 

 

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